Podés seguirnos en RSS Facebook Twitter
Buenos Aires » | Estado del tiempo » El Tiempo Buenos Aires » Pronóstico | Santoral » San Desiderio.
SER PUEBLO PARA SER NACIÓN

En momentos en que la entropía hace presa a las diversas expresiones políticas, gremiales y/o partidarias, los que integramos esta Comunidad Umbral nos proponemos aportar a la construcción de un marco conceptual que convierta los muros que separan en umbral que invite a articular coincidencias entre los que aspiramos a la liberación de la patria.

Por » Comunidad Umbral
correo@losocial.com.ar
 

Comunidad Umbral

La denominación Proyecto Nacional es un término innegablemente argentino. Surge a mediados de la década del 60 y es consagrado en la alocución de Perón al parlamento el 1º de mayo de 1974. Se pretende que en épocas de "globalización" el término es anticuado, sin embargo cuando hablamos de nación, aludimos al pueblo que la integra, cuyo límite geográfico está solo en la imaginación  de los hombres.

El antiproyecto es la negación de todos los proyectos anteriores. La "Revolución Libertadora" prepara en 1955 lo que el "Proceso de Reorganización Nacional" completa en 1976 y se articula en dos momentos, el "militar" y el "democrático". Su objetivo es la entrega incondicional de la Argentina al orden financiero internacional.

Es entrópico, porque tiende a la desorganización, al deterioro, a la descomposición. La desorganización extrema es la muerte para el ser vivo y es la disolución para el cuerpo social.

El antiproyecto niega todos los proyectos anteriores, desapareciendo, negando, nuestra personalidad social completa, la real. Quebrando, desuniendo lo que hay que unir, lo que hay que integrar.

Nuestra historia patria acredita la construcción de muros culturales que obturan hominizarnos, conocernos a nosotros mismos. Un primer muro fue el del proyecto colonial español que dio por sentado que antes de su llegada a este continente nada había, que los que aquí habitaban carecían de cultura, supuesto que fundaban por su condición de ágrafos. A su vez, el proyecto independentista, y la influencia epocal del iluminismo, dio por sentado que la Revolución de Mayo constituyó el punto inicial, el de nacimiento de la patria, negando -por oscurantista- el período anterior.

El proyecto del ochenta, el de la europeización propiciada, se planteó sustituir la población local por inmigrantes, preferentemente ingleses, franceses y alemanes, fijando así otro muro cultural, agradable por cierto al argentino medio, aquel que supone que "descendemos de los barcos", que Argentina es la "Europa de Suramérica".

La xenofobia, tan extendida y transversal en este tiempo, es un instrumento propio del antiproyecto, funcional a culpar al otro por un Estado insuficiente, distrayéndonos de quienes tienen la responsabilidad real de un estado mínimo, residual, que el imperialismo mundial del dinero genera y sus lacayos locales implementan.

Coincidimos que el camino, como acaba de pedir el Papa Francisco a los movimiento populares, es seguir "trabajando para construir puentes entre los pueblos, puentes que nos permitan derribar los muros de la exclusión y la explotación».

Una realidad social y humana que no se piensa a sí misma, que no se da cuenta de sí es como un estadio inicial, inconcluso, infantil, inmaduro. Por lo que es ineludible auto centrarnos, conocernos  y reconocernos, porque sin conciencia de lo que somos no somos verdaderamente, sino con un ser prestado, especular de otros.

De cada grupo que nos precedió, de todas las formas de organización social habidas, portamos herencias, positivas y negativas, aprovechables y desechables. Todas constituyen nuestra idiosincrasia, nuestra personalidad social completa. Si la historia de los que vivieron en nuestro suelo no es nuestra ¿de quién es esa historia? ¿es ajena?

Somos todo eso, el protagonista y el antagonista, el conquistador y el indio, el godo y el patriota, la pampa privilegiada y el interior relegado, el inmigrante esperanzado y el gaucho condenado. El europeo bienvenido, el latinoamericano despreciado. Desde los inicios somos una confluencia de diversas corrientes migratorias que nutren un mar identitario que denominamos Argentina.

Sin conciencia de sí, el argentino desorientado busca espejos donde elegir un rostro y un futuro. Cuando uno no sabe qué hacer con su vida, otros se la hacen. Cuando un país no tiene proyecto, estará en el proyecto de otro país.

Ser uno mismo, pensar desde sí, es liberarse. Lo que obliga a despojarse de lo ajeno, a deseducarse. El ilustrado, el inteligente, nutrido con alimento ajeno, no sólo no es “inteligente” sino que es alienado, ocupado por la inteligencia e interpretación ajena. Solo es libre quien se hace cargo de sí, luego de contactarse consigo, de darse cuenta, de reconocerse, de quererse, de aceptarse, de hacerse dueño de sí. Pensándose a sí desde sí, ante sí y ante el otro.

Sin conciencia de sí, el argentino desorientado busca espejos donde elegir un rostro y un futuro. Cuando un país no tiene proyecto está en el proyecto de otro, alguien más poderoso.

Los grandes sistemas filosóficos, los pensadores universales son – si lo son - puntos de llegada, no puntos de partida. Para modelar propiciamos poner en valor la propia filosofía, la desaparecida de la curricula educativa, rescatando la originalidad de pensar y sentir nuestra realidad, nuestras problemática, abandonando la erudición de lo ajeno.

Conviene diferenciar entre modelo y proyecto. El modelo es una elaboración intelectual que un pensador, un político o un grupo propone. Cuando una propuesta/modelo es querida (decisión de la voluntad) se convierte en proyecto.

Un modelo de país, entonces, es una propuesta, un mensaje, una prédica, un llamado, un marco propositivo conceptual superador de las legitimas contiendas político partidarias. El sujeto del pacto es el pueblo, que de apropiárselo, lo convertirá en proyecto.

Debemos advertir que vivimos la etapa democrática del antiproyecto, del que no hemos podido salir, aquel que por la fuerza sometió el Poder Político al imperio del Poder Financiero y del Poder Mediático, que lo prohijaron y apoyaron en el momento "militar" y sostienen en su perduración "democrática".

Así como que, más allá de las mejores intenciones, la realidad es que la democracia, recuperada formalmente en 1983, regresó condicionada. Pactó el ajuste estructural con el FMI e intentó empezar a privatizar (Raúl Alfonsín). Cuasi dolarizó la economía mediante la convertibilidad, privatizó los recursos sociales (AFJP) y las empresas públicas (Carlos Menen). Pactó el blindaje y el megacanje con el "Norte Imperial" (Fernando De la Rúa). A fines del año 2000 estuvimos a punto de ser gobernados por los organismos financieros internacionales y entregar la Patagonia y derechos sobre la Antártida como canje de la deuda externa.

Democracia que intentó cambiar el rumbo declarando el default (Adolfo Rodríguez Sáa), dando fin a la convertibilidad, a la cuasi dolarización (Eduardo Duhalde) y desvinculándose del FMI (Néstor Kirchner). Aproximándose a revertir el antiproyecto cuando vía desendeudamiento redujo el condicionamiento financiero externo y aprobó las leyes de Medios de Comunicación Audiovisual y la que eliminó (estatizó) las AFJP (Cristina Fernández de Kirchner). Lo que no se logró completar y consolidar.

El supuesto "cambio" que pretende constituir el actual gobierno del Presidente Mauricio Macri en realidad es el regreso a la etapa fundacional del antiproyecto. Como aquel niega la historia y los proyectos de país vividos, sugiriendo que los próceres se "angustiaron" por luchar por la libertad y la independencia, y empieza a simbólicamente desaparecerlos del papel moneda, cuando los sustituye por fauna autóctona.

El objetivo económico es explícitamente idéntico al del antiproyecto, especulación financiera en desmedro de la producción, endeudamiento externo, alineamiento con el unipolarismo financiero global, bajo el eufemismo que pretende invitarnos así a "volver a estar en el mundo".

La cobertura comunicacional también es semejante. El "periodismo de guerra" que facilitó su llegada por las urnas, lo sostiene mediante la diaria construcción de una hiperrealidad que distorsiona y oculta la verdad.

El trabajador nuevamente es el enemigo a disciplinar, a someter. El sujeto social es "la gente", grupo, clase social, sector, etnia, etc., en que se fragmenta al pueblo.

En momentos en que la entropía también hace presa a las diversas expresiones políticas, gremiales y/o partidarias, nos proponemos aportar a la construcción de un marco conceptual que a modo de umbral invite a articular coincidencias entre los que aspiramos a la liberación de la patria.

Partiendo de que el trabajo es el instrumento resolutor de los problemas del país, ya que junto a la propia riqueza liberada son lo que realmente financian el proyecto de nación.

Recuperando el pensar situado y la mirada geopolítica, geoestratégica, que visualiza la natural triangularidad espacial argentina y la viabilidad de un modelo propio dentro del marco mundial de esta época.

Para lo cual convocamos a:

Retomar como aporte el legado por Perón cuando nos invitó a debatir, a comparar nuestro pensamiento, a procurar un espacio de coincidencia desde "El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional" que sometió a la consideración del pueblo argentino.

Apelar a la "Metodología para el Proyecto de País" de Gustavo F.J. Cirigliano, guía sencilla y práctica, que formula principios a tener en cuenta para pensar ejes de un proyecto nacional.

Todo enmarcado en el "cuidado de la casa común" de la carta encíclica "LAUDATO SI´" y en un nuevo orden mundial, el Multipolar Ecuménico Humanista, que como Obispo de Roma propone el Papa Francisco.

Los que integramos esta Comunidad Umbral somos trabajadoras y trabajadores manuales e intelectuales, docentes y alumnos, teóricos y prácticos, etariamente diversos. Nos une no sentirnos más de lo que somos y la obligación, la carga, de asumir no ser menos de lo que debemos.

Aizpuru, Alicia. Alesso, Juan. Aramburú, Emiliano Atuel. Aramburú, Isidoro (Chori). Aramburú, María Inti. Balestri, Luis Alejo (Toto). Barroetaveña, Matías. Casalla, Mario. Di Lorenzo, José Luis. Digón, Roberto. Escribal, Federico. Fontela, Mariano. Formento, Walter. Gaitán, Carlos "Pancho". García, Carlos Martin. Garreta, Mariano Juan. Guisande, Diego. Holubica, Carlos Francisco. Jaramillo, Ana.  Magirena, Ariel. Manoukian, Juan Carlos. Martínez, Norma. Martínez, Rubén Darío. Mauad, Javier. Pestanha, Francisco (Pancho). Postolski, Glen Alvin. Rachid; Jorge, Raffoul, Norberto. Román, Claudia. Sforzin, Verónica. Trotta, Nicolás. Valiño, Antonio. Villanueva, Ernesto. Zaccagnini, Jorge. Zavala, Graciela.

17 de noviembre de 2016

Puede reproducirse 

 

 

Publicado el 26/11/2016

Opciones de la nota
 
Imágenes
 
En momentos en que la entropía hace presa a las diversas expresiones políticas, gremiales y/o partidarias, los que integramos esta Comunidad Umbral nos proponemos aportar a la construcción de un marco conceptual que convierta los muros que separan en umbral que invite a articular coincidencias entre los que aspiramos a la liberación de la patria.