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Presentación
Para abordar la serie de ensayos que obran a continuación, deben tenerse en cuenta algunas de las premisas sobre las cuales intento fundamentar la existencia de un pensamiento auténticamente nacional.
Volver a la realidad
La premisa fundamental sobre la cual elaboré los ensayos surge de aquel pri¬mer principio que JAURETCHE consagrara bajo el siguiente interrogante: "¿es¬pecular sobre razones) o razonar sobre realidades?". De dicho principio liminar surge como imperativo el "volver a la realidad", despejando en lo posible de nues¬tras conciencias la impronta de un espejismo simbólico erigido a partir de un idealismo atrofiante. Ese mismo realismo que SCALABRINI ORTIZ planteaba como imperativo inexcusable para comprender la realidad del país, al ense¬ñarnos que "es preciso exigirse una virginidad mental a toda costa y una resolución in¬quebrantable de querer saber exactamente cómo somos. Bajo espejismos tentadores frases que acarician nuestra vanidad para adormecernos, se oculta la penosa realidad americana”.
Pensamiento situado
La segunda premisa surge de un dato incontrastable: el pensamiento siem¬pre es situado, se emplaza en un tiempo y un espacio determinado y, además, sujeto a las condiciones históricas. El pensamiento en ese sentido es esen¬cialmente histórico. El pensamiento nunca es aséptico. Así como se nos ha mal enseñado que a la economía la regula una "mano invisible del mercado", se nos ha hecho creer, en el error de que en el mundo de las ideas no hay in¬tereses.
La intertextualidad en el pensamiento
Al momento de abordar la cuestión del pensamiento, debe tenerse en cuenta el fenómeno de la intertextualidad. Él nos enseña que, por el proceso semiótico ilimitado, todo texto es a la vez consecuencia de otro texto. En ese sentido, quienes sostienen o aspiran a la autonomía absoluta del pensamiento incurren en un craso error. Sin embargo, ello no obsta a que toda comuni¬dad deba aspirar a desarrollar una propia mirada sobre sí misma, y a la cons¬trucción de categorías analíticas originales que le permitan cumplir con di¬cho objetivo.
La dimensión sensitivo - afectiva del pensamiento
Pensar en nacional significa pensar desde y sobre lo local. Todo pensar constituye una actividad humana integral y, en cuanto tal, alcanzada por una dimensión sensitiva. Uno de los mayores logros del coloniaje fue el de ha¬cemos creer en la asepsia y la objetividad: que se puede pensar en lo propio sin quererlo.
El Pensamiento Nacional y el Desafío Vital
Cada ente en particular y cada organismo (o comunidad) es impulsado por un "desafío vital" que se orienta siempre hacia el "ser" (pulsión hacia la vida). La muerte constituye la antítesis de esta pulsión. Así, para quien les escribe, existe una tendencia natural de todo ente u organismo hacia la plenitud del ser, hacia la plenitud de la vida, bajo las propias condiciones de existencia y en el marco de una natural interacción con el otro y con el medio. La Ar¬gentina, como todo organismo social que convive en un territorio y se co¬munica por una misma lengua, tiende naturalmente a buscar su propio ser, su propia identidad. Concentramos en el "no ser" presupone repudiar y de¬nigrar dicha experiencia, exaltando por sobre ella cualquier formulación de conocimiento que no provenga del propio ser.
La identidad nacional
Constituye objeto principal del Pensamiento Nacional. Dicha identidad co¬lectiva, negada por tilingos e iluministas, es sin duda alguna el producto de una serie de variables entre las que se destacan las étnicas, las históricas, las geográficas y las culturales, todas las cuales obran como antecedentes de nuestro hoy. Como enseña mi querido maestro Juan Francisco ClRIGLIANO, "todo pasado es nuestro pasado". Como es lógico, en todo proceso identitario de comunidades multígenas como la nuestra, se entrelazan eventos traumáticos y disgregantes, con otros plácidos y constructivos. El Pensamiento Nacional evita hacer demasiado hincapié en los primeros para evitar la expansión de los mecanismos auto-denigratorios.
Sobre la dinámica histórica y el pensamiento
La historia del hombre, en cierto sentido, puede ser relatada a partir de la descripción de una sucesión de eventos de cooperación y confrontación. Ésta es la inexorable dinámica de la historia. Es por ello que el desafío de cada co¬munidad es el del "ser", ya que sólo desde el "ser definido como entidad" se puede cooperar o confrontar eficazmente. Es ahí donde aparece el pensamiento puesto al servicio del ser colectivo, es ahí donde un pensamiento na¬cional cobra una vital significación.
Pensamiento Nacional: ¿experiencia epistemológica?
Concentramos en el "ser" (nación), desde el punto de vista del pensa¬miento, constituye un desafío que debe impulsamos a desarrollar una expe¬riencia epistemológica que pretende reflexionar, desde y sobre lo Local, des¬afiando las limitaciones que ello presupone y bajo cierto influjo de conoci¬miento exterior por el proceso semiótico ilimitado. El Pensamiento Nacio¬nal es una actitud y ámbito de reflexión que, desde lo local, aspira a mante¬ner la mayor autonomía posible respecto a la producción simbólica emer¬gente de los centros tradicionalmente exportadores de paradigmas con pre¬tensiones globales. "Un pensamiento nacional es de hecho una teoría de lo nacional está situado en un espacio y un determinado tiempo histórico". El Pensamiento Nacio¬nal aspira al desarrollo de una teoría de lo nacional.
Pensamiento Nacional y ser multígeno
Nuestra Argentina es un "ser multígeno". Ésta sea quizás la enseñanza más importante que nos legara RAÚL SCALABRINI ORTIZ, quien concentró toda su fe en la clase diversa de nuestra comunidad, contraponiéndola a aquellas sociedades "monógenas" condenadas a la repetición. Esta idea nos remite a la idea vasconceliana de raza cósmica.
Pensamiento Nacional estrategia y estratégico
El pensamiento nacional como producción teórica es a la vez estrategia, ya que se enmarca en la dinámica confrontación-cooperación que fue descripta precedentemente, y estratégico, ya que aporta al desarrollo de las futuras ge¬neraciones de argentinos.
El Pensamiento Nacional, la polémica y el método inductivo
En las naciones sujetas sostenidamente al sistema colonial, el Pensamiento Nacional como enseñaba y practicaba JAURETCHE, recurre a la polémica, arte que enseña los procedimientos de ataque y defensa en materia discursiva, y herramienta eficaz para desentrañar los mecanismos del coloniaje. Por su parte, presupone la adopción del método inductivo, tal como también ense¬ñaba el linqueño, para volver a esa realidad que pregonamos en el primer tópico.
El Pensamiento Nacional y el revisionismo histórico
Por ultimo, el Pensamiento Nacional recurre al revisionismo histórico como instrumento para acceder a una parte de nuestra historia que nos fue negada por manos arbitrarias al servicio de la extranjería.
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